Tiempo de vacaciones

Posted by Mariano Muñoz - 22 agosto, 2013 - Calidad de vida, Gestión del Tiempo - No Comments
tiempo de vacaciones

Las vacaciones, tiempo de asueto, de ocio, de descanso, de cambiar el ritmo, de hacer cosas diferentes, de hacer lo que no podemos hacer cuando estamos en nuestra rutina diaria…

Pero, ¿es así?¿realmente descansamos y hacemos todo lo que hemos estado soñando durante nuestro tiempo de trabajo?. Me atrevo a afirmar que no, o mayoritariamente no.

La mayoría de las personas idealizamos las vacaciones, de manera que en el momento en que llegan nos enfrentamos al reto de “hacer lo que queramos” con nuestro tiempo libre. Por fin podemos dar rienda suelta a nuestra afición favorita, a viajar, a leer, a estar con quien queramos, a dejar a un lado el reloj y vivir el día sin horarios.

Pero la realidad es que existen fenómenos como el estrés pre vacacional, que una vez llega el ansiado día dan a paso otras circunstancias curiosas del periodo vacacional. La primera cuestión es que el destino u orientación de las vacaciones suelen ser “negociadas” y a veces incluso “consensuadas” con la familia, lo cual forma parte de la vida en sociedad y que lógicamente comienza a condicionar el ideal individual que cada uno tiene con el clan o pareja con quien comparte su vida.

Superada esta limitación cada uno intenta disfrutar del destino y uso elegido para este periodo, pero surgen nuevas dificultades a superar, siendo una de las más importantes el hecho de que estamos demasiado acostumbrados a la monotonía de los horarios dictados por el trabajo, el colegio, las tareas domésticas,…Lo cual nos lleva a diseñar nuevos horarios, siendo el mayor peligro que estos sean sobrecargados de actividades o demasiado rígidos; “ a las nueve desayuno, a las diez estamos en la playa, a las doce reserva en el chiringuito para comer a las dos, sube para la siesta , baja a la playa, paseo a las nueve, cena a las diez…” y así dos semanas…

La siguiente dificultad está en que necesitamos unos días para “cambiar el ritmo”, desacelerarnos, manejar el tiempo de forma diferente; la velocidad y la exigencia de la productividad y la eficiencia impregnan tanto nuestra forma de movernos y de pensar que es un reto variar la manera de hacer las cosas hacia un “slowdown” más relajado.

Pero donde yo creo que está el centro del disfrute vacacional es en cultivar una “actitud relajada y positiva”; no es tanto lo que hagamos como una actitud diferente hacia cualquier tarea o actividad; empieza con la velocidad con la que hagamos cualquier cosa, y continúa por una consciencia plena de la acción. Es más importante saborear lo que comamos que lo sofisticado del alimento, es disfrutar del paisaje con plenitud mucho más importante que tener un entorno espectacular al cual miremos solo a través del objetivo de la cámara de fotos. No hemos de coleccionar postales sino sensaciones, fotografías mentales que incluyan elementos visuales, olores, sonidos y sobre todo construyamos en nuestra mente el imperecedero recuerdo de momentos inolvidables.

El tiempo de vacaciones es la oportunidad de vivir un poco más nuestra libertad, de disfrute de momentos intensos y también de ejercicio de serenidad, de buena conversación, de viaje, de amistad, de reflexión,…de vida.

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