Los ladrones del tiempo

Posted by Mariano Muñoz - 29 julio, 2011 - Gestión del Tiempo - No Comments
KARNAK

Si un día somos asaltados por la calle y un ladrón nos roba con violencia y nos quita la cartera, somos conscientes que nos han robado, sentimos con claridad la pérdida de los objetos sustraídos y el daño sufrido en la agresión. Tras este episodio tomamos algunas medidas, tales como evitar ir por ciertos lugares, o ir acompañados, o no llevar mucho dinero etc.

Sin embargo cuando alguien nos llama por teléfono y en una conversación inútil nos ocupa media hora, también nos han robado; pero a diferencia del caso anterior no lo percibimos con la misma evidencia y no reaccionamos, ni tomamos medidas correctoras o preventivas.

Los “ladrones del tiempo”, son aquellas personas, actos o hábitos en los cuales por acción u omisión perdemos nuestro tiempo, dándose además la circunstancia en la mayoría de los casos en que no somos conscientes del suceso en el momento en que se produce “el robo”; y en consecuencia no hay reacción alguna.

Vamos a identificar algunos de los más comunes y que con más frecuencia nos privan de nuestro preciado tiempo:

-        Llamadas telefónicas; muchas de ellas inútiles, improductivas, poco interesantes o simplemente demasiado largas. Muchas personas no saben como terminar una llamada y su duración se alarga de forma inconciente.

-        No saber decir NO. La incapacidad para negarse a cualquier petición de otros genera compromisos y una dedicación de tiempo a actos no elegidos por nosotros o que no forman parte de nuestras prioridades.

-        El desorden y la indecisión. Son unos malos hábitos que provocan una pérdida continua de tiempo y generan fatiga y estrés.

-        La falta de objetivos y prioridades claras así como  de una agenda mínimamente planificada.

-        La saturación de información. La sociedad de la información nos inunda de noticias, correos electrónicos, sms, publicidad, videos, etc. Una gran parte de esta información es inútil o intrascendente para nosotros.

-        Las reuniones improductivas, inútiles, mal planificadas o demasiado largas.

-        Los actos sociales que no elegimos, los atascos o los desplazamientos mal planificados, las esperas excesivas…

Mi primera recomendación es que esta lista genérica sea complementada de forma personal por cada uno, pues el primer paso para luchar contra ellos consiste en la identificación exhaustiva de los ladrones del tiempo cotidianos que a cada cual nos afectan.

El problema no es que tengamos poco tiempo sino que perdemos mucho, por ello es fundamental empezar a reducir esta sangría.

El disfrutar de nuestro tiempo y sentir que somos dueños de él es un proceso de mejora continua en el que a través de la mejora de nuestros hábitos comenzaremos a dejar de perderlo inútilmente y poco a poco comenzar a dominar los ritmos.

Lo que distingue a los hombres no es su manera de ganarse la vida sino su manera de perder el tiempo.

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